El periodista Luis Alberto Yorlano, desde que Newell’s pintó para ser un firme candidato al título, comenzó a pegarle a la nueva conducción leprosa en un intento de deslegitimar un posible éxito. Dijo que tenía la “información” obtenida desde los pasillos de la AFA sobre que el campeonato sería ganado por “un equipo de la provincia de Santa Fe”. E hizo de su vil rumor, un caballito de batalla durante semanas. Su pronóstico, para desgracia leprosa, no se cumplió. Pero marca los intereses que estaban en pugna, más allá del folklore futbolero. Cabe recordar además que, este lunes, se cumplió un año de la recuperación del club de las fauces de Eduardo J. López.
Lo que más debería preocupar a los ñulistas no es que festejen los canallas, una cuestión intrínsecamente futbolera. Lo más grave es la satisfacción por su derrota de ese monstruo mafioso que avanza sobre los clubes, y que está compuesto por grandes grupos de poder económico que operan con el trabajo sucio de barrabravas y de periodistas al mejor postor.
La imagen de Eduardo J. López y un brindis en el pitazo final de la derrota rojinegra es además, una imagen posible. Y los ñulistas deberían tenerla presente para valorar lo hecho hasta ahora.
También los ñulistas deberán fijarse en otros cuervos que merodean en estas horas que son pesadas: Yorlano, un títere de Orlando Vignatti –uno de los accionistas de La Capital y fundador de El Ciudadano, al que ahora volvió después del paso de Eduardo J. López como empresario de medios–, desde hace un tiempo a esta parte, comenzó a pegarle a la nueva comisión directiva leprosa y a equipararla con López (a quien Yorlano le hizo la guerra, justo en el momento en que Vignatti se distanciaba de López, casualidades si las hay).
Hace ya una semana, en la columna de LT8, sin ninguna autoridad ética, ya se había metido con uno de los coordinadores de prensa de NOB.
Y venía anticipando desde hace tiempo lo que supuestamente le habían dicho en los pasillos de la AFA y que, en otras palabras, era que el campeonato estaba arreglado, lo que ensuciaba la posibilidad de Ñuls de campeonar.
¿Qué dirá ahora? Nada. Todo pasa.