El triunfo del candidato de la derecha chilena Sebastián Piñera desató euforia entre nuestros Chicago Boys locales y en sus voceros que inundan el mundillo periodístico. Ni hablar de la Fundación Libertad cuyo titular, Gerardo Bongiovanni, descorchó botellas en la misma Santiago juntito al multimillonario Piñera. Estos muñecos ya se pusieron a pensar en cuál multimillonario argentino puede ser el símil del chileno y el propio Bongiovanni escribió como un brujo vudú: “Esto marca alguna señal y da señales para que otra gente imite su camino. En Argentina Macri y De Narváez no son tan importantes todavía como Piñera, siguen su línea, es un efecto imitación”. Entre tanta excitación neoliberal se escucharon, unas mil veces, conceptos como “la civilización de la sociedad chilena, el respeto, la madurez, la altura, la calidad del debate”, todo porque allá los políticos se tratan entre algodones con una falsedad pocas veces vista. Mientras tanto, durante los mismos comicios se armaban algunas trifulcas.
Los periodistas superficiales que la van de profundos se alarmaban y con la muñeca quebrada se preguntaban, al ver imágenes como la de la charla entre la presidenta Bachelet y Piñera, que se triaban flores como en un malísimo teleteatro chileno : "¿Por qué no ocurre esto en Argentina?"
Y no se respondían que, por ejemplo, fue Elisa Carrió quien –a pesar de que los números la dejaban tan atrás como para reconocer la victoria de Cristina Fernández en las últimas elecciones presidenciales–, en vez de admitir su derrota salió a denunciar a los medios “fraude”.
Pero además ¿de qué ejemplo de democracia chilena se puede hablar después de 17 años de dictadura pinochetista, más del doble de lo que duró el proceso militar, y después de que un presidente elegido en la urnas como Salvador Allende fuera salvajemente bombardeado y muerto durante la toma del Palacio de la Moneda?
¿De qué coño de democracia chilena hablan estos tipos después de años de sangrienta impunidad que transformaron a los chilenos en un laboratorio de conejillos de indias de los graduados tecnócratas neoliberales de las universidades de los Estados Unidos?
De las derrotas de Chile y de los movimientos populares de Latinoamérica salen estos cuervos que hoy nos revolotean.
Pinchemos al comuñe de Pinocho.