En la comunidad toba de Travesía y Juan José Paso esperan con ansiedad el comienzo de la construcción de viviendas en el marco del programa que la Asociación Madres de Plaza de Mayo lleva adelante en distintos lugares del país. Desde el consejo comunitario del barrio calificaron como “muy positiva” una reunión que mantuvieron este jueves con el intendente Miguel Lifschitz y quedaron a la espera de definiciones del gobierno nacional que permitirían que los trabajos arranquen en marzo.
Juan Carlos Medina, Daniel Gómez y Celia Medina, miembros del consejo comunitario del barrio de la zona norte de la ciudad, llegaron a conversar con Lifschitz acompañados de los concejales María Eugenia Bielsa y Fernando Rosúa, del bloque Encuentro por Rosario.
En la reunión, que fue al mediodía, el intendente les ratificó que ya están finalizados los trámites en el plano local y provincial y que para que empiecen las obras sólo faltaría la firma del contrato correspondiente por parte del Secretario de Obras Públicas de la Nación, José López.
En este sentido, Lifschitz informó a los integrantes del consejo comunitario que está en contacto con la Fundación Sueños Compartidos creada por la las Madres. Y les dijo también que para este viernes se espera una reunión entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la titular de Madres, Hebe de Bonafini, en la que se repasará el desarrollo del programa de viviendas, llamado Sueños Compartidos y concebido como un plan de inclusión social que excede la construcción de los barrios.
Según informaron a este diario digital desde el consejo comunitario de la comunidad de Travesía y Juan José Paso, Lifschitz se comprometió a comunicarse con Obras Públicas de la Nación para luego informarles detalles de la situación, que por fin parece destrabarse.
Es que en principio se esperaba que las obras arranquen en setiembre u octubre del año pasado, tras la aprobación por parte del Concejo Municipal de la ordenanza que aprueba el convenio entre la fundación de las Madres y el municipio para el primer capítulo rosarino de Sueños Compartidos, un programa que se realiza con fondos aportados por el gobierno nacional.
Las obras no pudieron comenzar el año pasado porque se demoró la concreción de la compra de parte de las tierras en las que se levantarán las nuevas viviendas, que son las mismas en las que la comunidad toba está asentada desde hace décadas.