Redaccion Rosario
Domingo 5 de febrero de 2012 - Rosario, Santa Fe, Argentina.
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Ciudad
27/07/2010

LOS PRIMEROS EFECTOS DE LA NUEVA LEY DE MEDIOS

¿De quién es la licencia de LT8?

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual rechazó el pedido de autorización formulado por la empresa Voces SA –titular original de la licencia de LT8– de las diversas cesiones que el Grupo Uno, de Vila-Manzano, hizo con las acciones de la radio. El decreto, que echa luz sobre el modo en que los grandes empresarios de medios manejaron licencias a su antojo bajo el paraguas de la ley de la dictadura y con amparos judiciales, lleva las firmas de la presidenta Cristina Fernández y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Esta historia tiene varios protagonistas, desde Armín Reutemann y Jack Benoliel hasta Orlando Vignatti y Daniel Vila. El interrogante, por ahora sin respuesta, es: ¿De quién es la radio ahora?

El decreto, que lleva el número 1053, fue publicado este último lunes en el Boletín Oficial de la Nación. Secamente, como corresponde a un acto administrativo, su encabezado dice: “Recházase el pedido formulado por Voces Sociedad Anónima tendiente a que se autoricen las diversas cesiones producidas en esa sociedad”.

Voces SA es la firma que históricamente tiene la licencia de la radio LT8 de Rosario, una de las cuatro AM de la ciudad. En los 90, sus propietarios originales, Antonio Cesaretti Monti y Armín Pablo Reuteman, le cedieron la radio a Francisco Ferioli y Jacobo Benoliel, más conocido como Jack.

Un tiempo después, ingresó a Voces SA Orlando Vignatti, por entonces propietario del diario El Ciudadano. Finalmente, Vignatti hizo un acuerdo en los primeros años de este siglo con Daniel Vila y José Luis Manzano –que se habían quedado con el diario La Capital, propiedad de la familia Lagos– para conformar el denominado Multimedios La Capital.

Dicha figura societaria englobaba al decano de la prensa argentina, a El Ciudadano y a LT8 (los dos últimos aportados por Vignatti, ahora también propietario de Ámbito Financiero) y a LT3, aportada por Tomás Gluck.

Pero el decreto firmado por Cristina y Aníbal Fernández no historiza tanto. Se limita a recordar, en sus considerandos, que “las actuaciones citadas guardan relación con la solicitud de autorización de diversas cesiones de acciones habidas en la firma Voces Sociedad Anónima (...) cuya última composición denunciada refiere al ingreso de las firmas Demarchelier Images Corp y Cortinker Sociedad Anónima”.

La primera de esas firmas es propiedad, aparentemente, del mendocino Miguel Frustaglia y de Daniel Vila, presidente del Grupo Uno. La misma está inscripta como “empresa extranjera” en Inspección General de Justicia de la Nación.

Floja de papeles

De acuerdo al decreto presidencial, atento a que “la documentación acompañada a dichos obrados resultó insuficiente se intimó a la licenciataria, mediante diversas notas, a que remitiera la documentación necesaria para la prosecución del trámite”.

Pero Demarchelier Images Corp y Cortinker no aportaron la documentación requerida por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual. Así lo expresa el decreto 1053/10: “La firma licenciataria nunca acompañó la totalidad de los instrumentos que acreditaran fehacientemente las sucesivas cesiones denunciadas”.

Por esa razón, se le rechazó el pedido de autorización de cesiones de la licencia realizado por Voces SA.

La pregunta del millón hoy es: ¿De quién es LT8? Hay quienes creen que podría volver a manos de Orlando Vignatti, el último dueño antes del ingreso de la AM al Multimedios La Capital. Pero nadie puede asegurar que Vignatti no esté, también, flojo de papeles, con lo cual la radio podría volver a propietarios anteriores.

Ese intríngulis societario kafkiano propone otro interrogante: si LT8 vuelve a manos de Orlando Vignatti, ¿Se deshace el acuerdo comercial por el que él ingresó como accionista del Multimedios y pierde su participación en el diario La Capital? Esta historia continuará.

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Manzano, protagonista de esta historia, junto a su socio De Narváez.