EL IMPUNE GENOCIDIO FRANQUISTA
El juez Garzón, del estrado al banquillo sin escalas.
Por Pablo Bilsky.
El pasado habita el presente. Si fue reprimido, se presenta en forma de espectro. Si además fue injusto y brutal, si la barbarie pasada nunca encontró verdad ni justicia, el espectro es feroz y sangriento, y su sola visión indigna. En la anmésica España se disolvieron los últimos jirones de la frágil careta “neofranquista” del Partido Popular, y asomaron las atroces injusticias de los asesinos. Lágrimas y gritos disolvieron la cínica mascarita, y las palabras terribles de los que dieron testimonio del genocidio franquista ante la Audiencia Nacional atronaron, como las voz de una conciencia colectiva. Después de más de 75 años, los sin voz tuvieron voz, aunque en el marco de un juicio absurdo, en el que se juzga a quien intentó investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos por la impune dictadura.