Cultura |  LA MUERTE DE SABATO

Horacio González lamenta pero no olvida

30/04/2011

El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, lamentó la muerte del escritor Ernesto Sabato y rescató el valor humanístico de su obra, aunque también recordó: “Encontramos en la dictadura militar que se entrevistó con (Jorge) Videla, junto a (Jorge Luis) Borges, el padre (Leonardo) Castellani, un episodio que le costó siempre a Sabato explicar ese momento de declinación de su compromiso humanístico”.

González recordó su trayectoria y valoró su tarea en la Conadep, a comienzos de la restauración de la democracia en 1983.

Expresó que Sabato estaba “en silencio hace mucho tiempo, sabíamos que estaba preso de una enfermedad muy grave; su palabra dejo de escucharse hace diez años en la Argentina”.

“Recuerdo sus últimas intervenciones en programas televisivos; era una voz en aquellos años indudablemente de una alta tradición humanística”, señaló el funcionario.

Agregó que sus orígenes “habían sido la izquierda reformista universitaria” y que “sus primeros contactos con la vida cultural habían sido a través de la ciencia y la física”.

“Pero desde temprano Sabato se dedicó a pensar una suerte de resurgimiento humanista en un universo transitado por una revolución técnica que evidentemente no lo convencía, puesto que parecía que dejaba desamparado al hombre creador, espiritual, al escritor, a la comunidad misma, que siempre dejaba como un lugar donde se alojaba cierto misticismo”, continuó.

González memoró que “sus orígenes tienen que ver con el positivismo científico, se fue apartado progresivamente de él en busca de lo que alguna vez denominó los dioses, los dioses de la creación, los dioses de la reparación de la vida herida por la sociedad contemporánea, las grandes ciudades de cemento”.

“Recuerdo que en “El escritor y sus fantasmas” era el hombre y la maquinaria, y fueron lecturas que los jóvenes de los 60 hacíamos con interés”, evocó el escritor.

“Era, de algún modo, la búsqueda de soluciones político colectivas con una humanidad que parecía descentrada de los objetivos morales, intelectuales”, agregó.

González evocó que en los ‘40 publicó El Túnel, que había sido elogiada por Albert Camus en Francia, el escritor protagonizante más leído en aquella época”.

Y señaló que “también Camus veía un orden moral agredido por la civilización contemporánea tecnológica y había pensado en una suerte de estadío intermedio entre los movimientos de liberación nacional, las izquierdas y las posiciones de derecha”.

“Camus también veía una sociedad estructurada a través de un hombre basado en la idea de lo absurdo, pero ese absurdo le daba la fuerza misma para encarar la vida de una forma escéptica pero constructiva. “El Túnel” de Sabato era una novela inspirada un poco en Camus, que también buscaba en medio de la oscuridad el sentido de la vida”, planteó.

Luego, Sobre Héroes y Tumbas en los ‘60 “fue su novela conmocionante”, definió el titular de la Biblioteca Nacional y agregó que fue “una novela sobre la Argentina, una búsqueda también del sentido de la verdad y la existencia, pero a través de distintos personajes”.

“Fue una novela que realmente conmocionó la literatura argentina, también en medio de un mundo sin valores o sin sentidos, sobre todo la ciudad de Buenos Aires, que él pinta con cierto sentido metafísico interesante”.

También agregó que “los personajes son como sonámbulos que se buscan a si mismos en medio de una sociedad que les da la espalda y esa novela durante muchos años fue la marca que dejaba Sabato a los nuevos lectores, y no pocas otras escrituras se inspiraron en `Sobre Héroes y Tumbas`”, puntualizó.

González señaló que con Abbadón el exterminador, “no logró el nivel de Sobre héroes y tumbas y señaló que “luego empezó a pintar temas que en general eran calificados como lúgubres, como una gran despedida del mundo, debido a su escepticismo, pero nunca tuvo repercusión su pintura”.

También recordó que “encontramos en la dictadura militar que se entrevistó con (Jorge) Videla, junto a (Jorge Luis) Borges, el padre (Leonardo) Castellani, un episodio que le costó siempre a Sabato explicar ese momento de declinación de su compromiso humanístico”.

“Defendió el gesto como intento de desviar la represión de aquellos años, un gesto verdaderamente inútil y la entrevista fue utilizada por la dictadura militar como un acuerdo con esos escritores. Fue una discusión que lo acompañó hasta el final”.

No obstante valoró el protagonismo que tuvo en la elaboración del informe de la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas) al restaurarse la democracia en el año 1983.