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Columnistas |  Autogestión en la Argentina

Trabajar sin patrón

02/03/2012 | Por Pablo Bilsky
libro lavorare senza padroni

Académicos del mundo investigaron el boom de las empresas recuperadas.

El libro de la periodista italiana Elvira Corona Trabajar sin patrón. Viaje por las empresas recuperadas de la Argentina (Lavorare senza padroni. Viaggio nelle imprese «recuperadas» d’Argentina) es el resultado de una profunda investigación que aborda, sin simplificaciones, las distintas facetas y los múltiples matices de la construcción colectiva que comenzó en 2000-2001. El texto analiza las distintas experiencias de autogestión a nivel local y nacional, y uno de sus capítulos está dedicado a la cooperativa La Masa, que produce el diario digital Redacción Rosario. Este 15 de marzo se presenta en Roma, como ya se hizo en otras ciudades de Italia.

Después de la crisis del 2001, y a partir de las distintas construcciones colectivas que surgieron como respuesta a la debacle neoliberal y la devastación social que produjo, la Argentina se convirtió en noticia a nivel mundial. Periodistas, investigadores y académicos de todo el mundo, y muy especialmente de Europa, llegaron al país para intentar entender ese fenómeno. El resultado de esos esfuerzos, que se iniciaron con visitas, recorridas, y entrevistas que luego se volcaron en artículos y libros, resultó variopinto.

Algunos acercamientos apenas lograron captar la complejidad de los distintos fenómenos englobados bajo una sola denominación, y se quedaron en lo exterior, como miradas turísticas obnubiladas por el exotismo y lastradas por generalizaciones excesivas, banalizaciones y eurocentrismo. Entre las honrosas excepciones se cuenta el libro de la periodista italiana Elvira Corona Trabajar sin patrón. Viaje por las empresas recuperadas de la Argentina (Lavorare senza padroni. Viaggio nelle imprese «recuperadas» d’Argentina), un material de 256 páginas dividido en 15 capítulos editado por Emi a fines de 2011, y que se está presentando por estos días en distintas ciudades de Italia.

El capítulo 8 se titula “Periodistas corajudos” (“Giornalisti coraggiosi”) y estudia la historia de la conformación y el desarrollo de la cooperativa La Masa. En el marco de una investigación que toma como objeto de estudio las distintas experiencias de empresas recuperadas y procesos de autogestión, este capítulo aporta elementos de análisis importantes a la hora de observar estas construcciones en el área específica de los medios de comunicación y los trabajadores de prensa.

La mirada de Corona, que viajó a la Argentina y realizó un profundo trabajo de campo entrevistando a referentes de los distintos procesos de autogestión, logra captar los muchos matices y las diferencias de origen, y de desarrollo, entre los distintos procesos, así como las distintas posturas políticas de los colectivos de trabajadores que protagonizan este fenómeno.

En el caso de la cooperativa La Masa, la investigación aporta elementos que resultan de gran actualidad para analizar el panorama de los medios de comunicación en la Argentina de hoy. “La cooperativa La Masa nació a partir de la experiencias de algunos periodistas que le dijeron basta a los grandes poderes mediáticos de la ciudad. Cansados de escribir bajo control, muchas veces limitados a publicar sólo aquellas noticias que no molestan al poder”, señala la autora al tiempo que hace referencia a que, durante la crisis de 2000-2001, algunos de los temas que estos periodistas se animaron a cubrir fueron justamente, las protestas sociales y la recuperación de empresas.

La periodista italiana valora el hecho de que la entrevista con el referente de La Masa Manolo Robles, se haya producido, a propuesta del entrevistado, en la sede otra de las empresas recuperadas que analiza el libro: La Toma, que ocupa el capítulo 7 bajo el título “A la conquista del espacio”.

La autora reflexiona sobre la relación entre la cooperativa La Masa y las empresas recuperadas, y a partir de este punto hace referencia al compromiso político e ideológico que se expresa a través de la línea editorial del diario digital: un punto de vista diferente con relación a la mirada de los grandes medios, y al mismo tiempo, “bien informado” y con un tratamiento contextualizado y profundo de la noticia.

Robles narró la experiencia de algunos de los trabajadores que integran la cooperativa y que antes se desempeñaron en el diario El Ciudadano. En este sentido, hizo referencia a cómo se fueron tejiendo relaciones con militantes sociales, trabajadores de empresas recuperadas, desocupados y organizaciones de base a partir de la cobertura periodística, es decir a partir del trabajo cotidiano con la realidad social de aquellos años. Esos temas, justamente, desde el punto de vista de los medios de comunicación comerciales, eran “tabú”, cuestiones ignoradas, censuradas o bien observadas desde una mirada patronal.

“Todos los periodistas que somos parte de la cooperativa hemos tenido relaciones con este fenómeno, relaciones de tipo periodístico. Por eso empezamos a comprender mejor la situación y nos dimos cuenta que nosotros mismos trabajábamos en una empresa, en un diario que tenía muchos vínculos comerciales”, señaló Robles con relación a la historia de El Ciudadano, marcada no sólo por el conflicto social sino también por permanentes conflictos entre los trabajadores y los propietarios del diario.

Robles detalló las limitaciones que padecen los trabajadores de prensa de los grandes medios a la hora de publicar una nota determinada en el contexto de una situación “de monopolio” que limita la libertad de prensa. Sobre este punto, el entrevistado hizo referencia al diario La Capital y a sus diferencias con El Ciudadano en la época en que trabajaba para este último. “Nos gustaba informar sobre lo que estaba sucediendo con los desocupados, las empresas recuperadas y los conflictos por los cierres de fábrica”, contó Robles al tiempo que trazó un panorama sobre la crisis de aquellos años.

“Comenzó a sentirse a partir de 1995. En 1997 se inició la recesión en un cuadro de ausencia del Estado y con trabajadores en una situación de total abandono”, señaló el presidente de la cooperativa La Masa, que además explicó que en ese contexto surgieron fenómenos nuevos, uno de ellos el movimiento de desocupados.

“El movimiento de desocupados fue nuevo porque la desocupación nunca había alcanzado el nivel que alcanzó en los 90 en la Argentina. Por ejemplo, en la Argentina de los años setenta se estuvo cerca de hacer una revolución socialista, pero nada tenía que ver con el hambre, fue un intento de democratizar la sociedad. Había gran cantidad de obreros en aquello época, mientras que en los 90 eran muy pocos”, señaló Robles.

“La recuperación de empresas fue la reacción de los trabajadores a una situación sin salida”, agregó Robles al tiempo que remarcó que, por aquellos años, los trabajadores simplemente quedaban en la calle, sin indemnización y sin posibilidad de conseguir otro empleo en medio de la recesión. “Se estaba creando una situación insostenible desde el punto de vista social”, indicó.

“A nosotros los periodistas nos interesó mucho esta iniciativa de los trabajadores de hacerse cargo de las empresas, de ocuparlas, de resistir”, aseguró Robles, que además recordó las embestidas que debieron soportar los trabajadores que tomaban las empresas, a quienes muchos los acusaban de “ladrones”, por haber osado violar la propiedad privada. “Decían que le estaba robando la fábrica al dueño, aunque la fábrica estuviese cerrada, aunque estuviese fundida”, señaló Manolo, y mencionó como ejemplo la lucha de los trabajadores de La Toma.

Robles se refirió a los procesos de recuperación de fábrica y autogestión de los trabajadores como una de las “mayores novedades de la etapa democrática y uno de los hechos más revolucionarios en términos políticos, pese a todas las dificultades y las limitaciones”.

El presidente de la cooperativa La Masa destacó lo que implican a nivel ideológico estos fenómenos: un quiebre del individualismo, una liquidación del sálvese quién pueda a favor de una lucha colectiva. “La autogestión es una respuesta a todos los frentes de la crisis: económico, ideológico y social”, explicó Robles al tiempo que definió: “Este país es muy dinámico y muy particular desde el punto de vista político”.

A partir de esta idea de dinamismo, Robles marcó un claro contraste entre la Argentina de los noventa y la actual: “Hoy este país ha cambiado de dirección: no es un país socialista, pero no es más un país neoliberal: el Estado interviene, la política existe, los movimientos sociales se lanzaron a hacer política (…..) Pensar que todos los políticos son malos le hace un favor al poder económico y las grandes multinacionales que han gobernado nuestro país.

Un viaje por el espacio y el tiempo

El capítulo 7, dedicado a la experiencia de La Toma se titula “La conquista del espacio”. El entrevistado, Carlos Ghioldi, explica paso a paso los avatares de esa ejemplar lucha colectiva, de más de una década, para construir ese espacio, contra viento y marea y, sobre todo, resistiendo “una feroz persecución por parte de la Justicia”.

El capítulo 9 está dedicado al primer presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, José Abelli, quien hizo una detallada descripción del contexto histórico-social de la década del 90. “Se aplicó un proceso salvaje, que rompió con el contrato social”, señaló Abelli.

Trabajar sin patrón es un viaje por la Argentina, un viaje por el espacio y también por el tiempo: desde la Argentina neoliberal de los noventa a la Argentina de hoy, donde se desarrolla un proceso bien diferente. La investigación de Corona ofrece un panorama amplio de los distintos procesos de recuperación de empresas y autogestión, siempre atenta a las características particulares de cada proceso. La investigación incluye documentadas narraciones sobre Gráfica Chilavert, Grisinópolis, cerámica Fasinpat (ex Zanón), Gráficos Asociados, Renacer (ex Aurora), Hotel Bauen, diario Comercio y Justicia, Pauny (ex Zanello), revista La Vaca, metalúrgica Impa y textil Brukman.

Trabajar sin patrón traza una línea histórica que se inicia en los noventa y se sumerge en la más actual realidad Argentina, y mundial, de hoy.

Entre 2001 y 2002 gran cantidad de periodistas europeos llegaron a la Argentina para ponerse en contacto con una realidad que les resultaba lejana e interesante. Las medidas de ajuste neoliberal que devastaron la Argentina en los 90 pueden hoy verificarse en buena parte de Europa. Las mismas recetas y los mismos, o muy similares, resultados: el Estado se retira dejando desamparados a los sectores más desfavorecidos, sueldos y jubilaciones que bajan o se congelan. La política y los políticos también se retiran y dejan su lugar a los banqueros. Y los ciudadanos se vuelcan a los espacios públicos a expresar su indignación.

La mirada de Corona se aleja de la impronta “turística”. No es una perspectiva que busca el exotismo de la otredad latinoamericana.

En Trabajar sin patrón las voces de los protagonistas tienen un lugar fundamental, estructurante. Y además la investigación reconstruye, aportando gran cantidad de datos, el contexto histórico, político y social, con lo cual los testimonios funcionan para pintar un panorama que es de por sí complejo y diverso.

Trabajar sin patrón describe el pasado de la Argentina y el presente de Europa. Un fantasma recorre el mundo: el del neoliberalismo globalizado, que no tiene fronteras ni escrúpulos. En varios países de América latina este espectro ya fue expulsado. Pero en la Europa de hoy se pasea, orondo y poderoso, entre gobiernos traidores y ciudadanos indignados, flotando entre las ruinas de lo que alguna vez fue el Estado de bienestar.