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Editoriales a la caza

06/03/2012

La biblioteca virtual contenía alrededor del millón de ejemplares.

La biblioteca virtual contenía alrededor del millón de ejemplares.

Diecisiete compañías editoras se unieron desde Estados Unidos, Inglaterra y Alemania para bajar al sitio que tenía una oferta de literatura universal de alrededor del millón de ejemplares. El 15 de febrero cerró esta increíble biblioteca virtual que revolucionó el mundo académico.

Entre las editoriales, están Harper Collins, Oxford University Press y Macmillan. El formato de Library.nu era muy similar a sitios como Megaupload, que indexaban archivos, acumulando en este caso, enlaces de descarga de libros que en verdad estaban guardados en iFile.it, un servicio de backup.

Si bien las editoriales solían manejarse con “takedown notices”, es decir, avisos notificando el pedido de baja, en esta oportunidad, 17 de ellas decidieron juntarse ante la imposibilidad de llegar directamente al sitio que ordenaba los índices de libros.

Los alemanes de Lausen Retchsanwalte, especialistas en casos de violaciones a la propiedad intelectual, fueron los encargados de rastrear y encontrar el sitio. Acto seguido, la Corte alemana recibió diecisiete demandas en las cuales se mencionaban diez libros por cada editor. Las penas esperadas rondarían los 250 mil euros y seis meses de prisión como máximo.

En el fondo de la oleada de cierres de sitios de intercambio de archivos, está la discusión por el acceso a la cultura. Instituciones y organizaciones que bregan por los derechos de los usuarios, profesores e intelectuales se preguntan si el daño sobre la misma no es acaso mayor que el daño al “derecho de autor”. En este sentido, y algo sarcásticamente, el profesor de la Universidad de California, Christopher Kelty, reflexionó: “Dentro de poco, leer será tener una copia ilegal en el cerebro”. 

Library.nu habría estado, aparentemente, hosteado en Ucrania con dirección legal en la isla Niue del Pacífico, pero con dirección de registro en Irlanda. Sus dueños, Fidel Nuñez e Irina Ivanova, también, según se demostró, eran propietarios de otro sitio, iFile.it. Los abogados querellantes lograron hacer tal conexión al observar que el botón de “Donaciones” de Library.nu, confirmaba la recepción por correo electrónico cuando el recibo de PayPal llegaba con el nombre de Nuñez e Ivanova, los verdaderos dueños de la cuenta.

Library.nu tenía principalmente libros escolares, monografías, análisis biográficos, manuales técnicos, investigaciones en ingeniería, matemática, biología y ciencia, textos con copyright pero fuera de mercado, mal y bien escaneados, en inglés, francés, español o ruso. Ante lo cual, el profesor Kelty, en su artículo The Disapearing virtual library, opinó que “esos bárbaros que pusieron la industria editorial de rodillas no eran otros que estudiantes de cada rincón del planeta deseosos de aprender”.

“Los editores piensan –dijo Kelty, autor del libro Two Bits: the cultural significance of the Free Software– que se trató de una gran victoria en la guerra contra la piratería, que va a mejorar las ganancias de la industria y les ofrecerá mayor control, (cuando en realidad) los contenidos se irán, simplemente, a hacia otro sitio”.

Pero el punto, para Kelty, está en comprender que la demanda global por el aprendizaje y la escolarización no está siendo tenida en cuenta por la industria editorial y “no puede ser tenida en cuenta con estos modelos de negocios y con estos precios”, aseveró.

Miles de individuos, provenientes de todos los rincones del planeta, deseosos de aprender y compartir, “claman por conocimiento” y, esta vez, el argumento en contra de Library.nu es aún más difícil de defender puesto que no se trata de entretenimiento sonoro o audiovisual,  sino de un colosal acceso al conocimiento.

Fuente: Página 12