Mundo |  Bajo amenaza de arresto

Assange entre la espada y la pared

22/06/2012
Apoyo a Julian Assange en la Embajada ecuatoriana en Londres

Assange teme que Suecia sea sólo un peaje a Estados Unidos. | Foto: Carl Court/AFP

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, quien pidió asilo político a Ecuador el martes tras su pedido de extradición a Suecia,  corre el riesgo de ser arrestado si llegara a salir de la embajada ecuatoriana en Londres.

El hacker australiano es acusado de haber cometido dos acosos sexuales y una presunta violación durante su paso por Estocolmo en 2010, cargos que él desmintió y atribuyó a una campaña política en su contra. Según confió a la estación de radio Australian Broadcasting Corporation, la decisión de acudir a Ecuador vino luego que el gobierno de su país natal se rehusara a intervenir en su proceso de extradición de Gran Bretaña a Suecia.

Asimismo, confesó que teme que Suecia sea sólo un peaje hacia otro destino: Estados Unidos, donde sobrevuela la posibilidad de la pena capital. La administración de Barack Obama abrió una investigación en mayo del año pasado por la filtración a Wikileaks de cientos de miles de mensajes secretos de embajadas norteamericanas y propuso –el republicano Mick Huckabee lo hizo- la ejecución de los responsables de la filtración. Pero por ahora, en el país del norte, no se ha tocado el tema de  extradición al Reino Unido y tampoco a Suecia dado que Assange no se encuentra allí.

Mientras tanto, Ecuador se toma su tiempo para analizar el pedido del hacker-periodista. De responder favorablemente, el gobierno de Rafael Correa deberá buscar una forma de salvaguardar el traslado de Assange ya que la policía británica lo puede interceptar camino al aeropuerto; de modo que sin un salvoconducto, el australiano tendría que permanecer en la embajada de manera permanente.

La situación es verdaderamente compleja debido a que, como explicó el experto en derecho internacional de la Universidad de Luxemburgo, Matthew Hopphold, “aunque Ecuador le concediese asilo, las autoridades británicas no tienen ninguna obligación de respetar esto en su jurisdicción, por lo que sería muy complicado que consiguiese llegar no ya a Quito, sino a Heathrow”. Ni siquiera con un pasaporte diplomático ecuatoriano Assange obtendría inmunidad, ya que para ser válido debe ser primero acreditado por la cancillería inglesa.

En una entrevista que el presidente ecuatoriano concediera en exclusiva al argentino Página/12, el brasileño Carta Maior y el mexicano La Jornada de México, durante la penúltima jornada de la Cumbre Río+20, aseveró que la decisión sobre el pedido de asilo es exclusivamente del país que preside.

No obstante, aún no hay definiciones al respecto: “Yo no quiero anticipar por ahora cuál será mi decisión, nosotros hemos recibido el pedido, analizaremos las causales de su solicitud y tomaremos una decisión cuando sea pertinente; él está en nuestra embajada londinense bajo la protección del Estado ecuatoriano”, explicó el primer mandatario latinoamericano y disparó: “No vamos a pedir permiso a ningún país para tomar decisiones soberanas. Ecuador hace tiempo que no tiene alma de colonia, no tenemos alma de vasallos.”

“Si en Ecuador a alguien se le hubiera hecho con algún periodista la centésima parte de lo que le hicieron a Assange seríamos llamados dictadores y represores, pero como lo que divulgó Assange afecta a las grandes potencias, evidenciando cómo Estados Unidos nos trata y lo que hacen sus embajadas, entonces ahí hay que aplicar todo el peso de la ley contra Assange. Y hasta lo llaman violador”, agregó.

“Independientemente de la respuesta que demos a la solicitud del señor Assange, él ha dicho que quiere venir a Ecuador para seguir cumpliendo con su misión a favor de la libertad de expresión sin límites, porque Ecuador es un territorio de paz comprometido con la justicia y la verdad” adujo Correa quien finalmente dispensó algunas reflexiones respecto del cuarto poder: “No nos engañemos, desde que se inventó la imprenta la libertad de prensa, entre comillas, responde a la voluntad, el capricho y la mala fe del dueño de la imprenta. Yo propongo que luchemos por inaugurar la verdadera libertad de prensa, que es parte de un concepto mayor que comprende el derecho de todos los ciudadanos a la libertad de expresión”.

Fuentes: Página 12, La Nación