País |  Contradicciones en la CGT

“Si hay respuesta, no hay marcha”

26/06/2012

Si bien el lunes el vocero de la CGT, Juan Carlos Schmidt, había sido desmentido por Hugo Moyano cuando se pronunció en este sentido, nuevamente uno de los hombres del riñón del moyanismo volvió a insinuar que “la expectativa para el dialogo es hoy (por este martes), si hay respuesta no hay marcha, si la Presidenta hace los anuncios que los trabajadores están esperando se levanta la marcha y vamos todos a ver a Boca.”

En diálogo con Radio Nacional, Julio Piumato señaló que “la marcha de mañana es hacer escuchar la voz de los trabajadores, no se nos escucha, no hay diálogo, vamos a hacer que nos escuchen, en la democracia tiene que haber dialogo. Cuando se encara el dialogo tiene que haber responsabilidad en las palabras, creo que en el ultimo año hubo un cambio en el discurso del Gobierno Nacional, las protestas pasaron a ser extorsión y ahora destitución, me parece grave que se criminalice la protesta social, si de extorsionadores pasamos a golpistas, cuanto falta para que nos acusen de terroristas”, concluyó.

Paralelamente, Piumato puso la firma en el comunicado que la Central Obrera difundió este mismo martes y en la que además de rechazar al carácter desestabilizador que se le imputó a la movida moyanista tanto por el bloqueo a las distribuidoras de combustible como por el paro y movilización del próximo miércoles, estas dos últimas acciones quedan ratificadas.

“La fuerza social que se movilizará es obrera y como tal adhiere al proyecto nacional en la medida en que el mismo no se aleje del camino recorrido a partir del 2003”, dice en uno de sus tramos el comunicado de la CGT y por el cual rechaza las acusaciones de “golpistas, esgrimidas por funcionarios del gobierno nacional” así como las versiones periodísticas “que llegan al ridículo de vincular las tensiones que existen en el Movimiento Nacional con el golpe de estado sufrido por el presidente Lugo”.

El comunicado, firmado por Moyano y Piumato, dice textualmente: “Debido a las deliberadas acusaciones de «golpistas» esgrimidas por funcionarios del gobierno nacional en los últimos días respecto de las acciones gremiales que se han llevado a cabo, como así también a la inmensa cantidad de artículos periodísticos que han sido publicados y que llegan al ridículo de vincular las tensiones que existen en el Movimiento Nacional con el golpe de estado sufrido por el presidente Lugo y el hermano pueblo del Paraguay, la Confederación General del Trabajo se ve en la obligación de responder esas imputaciones que duelen y ofenden a su historia”.

“Llama la atención que se acuse a esta Central Obrera sobre todo si se tiene en cuenta la historia de los dirigentes que hoy la encabezan. La CGT fue intervenida por todos los gobiernos militares, por muchos de los que se decían democráticos, y quizás haya sido la institución más combatida por la última dictadura cívico-militar. Más del 60 por ciento de los desaparecidos eran trabajadores, muchos de ellos delegados de base, miembros de comisiones internas, e incluso se eliminó al Secretario General del sindicato de Luz y Fuerza, el compañero Oscar Smith”, añade el texto.

“La CGT –continúa– fue artífice del fin de la dictadura más brutal de nuestra historia. Basta recordar la huelga general del 27 de abril de 1979 y la movilización del 30 de marzo de 1982 en contra de la dictadura, donde la represión costó la vida de un trabajador en Mendoza”.

“Los argentinos no deben dejarse confundir por las adhesiones mediáticas de quienes jamás se han preocupado por los derechos de los trabajadores”, advierte, y agrega: “Son reacciones oportunistas y desesperadas de sectores que no son una opción política real en nuestro país. En esto hay que ser categóricos: de ningún modo las intenciones de estos sectores marginales representan el espíritu de la masiva movilización convocada para el próximo miércoles en Plaza de Mayo, ni la agenda, ni los reclamos que la CGT viene planteando desde hace más de un año y que no han obtenido ningún tipo de respuesta”.

El escrito destaca que “la fuerza social que se movilizará es obrera y como tal adhiere al proyecto nacional en la medida en que el mismo no se aleje del camino recorrido a partir del 2003”. En tanto advierte que “los trabajadores jamás seremos ariete, ni mascarón de proa, ni fuerza de choque de aquellos a los que poco les importan las negociaciones colectivas, el pleno empleo, los derechos humanos y la distribución justa de la riqueza”.

“Quienes usufructúan esta división en el seno del Movimiento Nacional –añade el comunicado– son adversarios tanto de la CGT como del Gobierno. Sectores que nada tienen que ver con el Proyecto Nacional y se han opuesto al avance de las mayorías populares en la última década. Avances y conquistas en lo que también la CGT ha sido artífice”.

“Podemos aceptar que haya sectores que no compartan nuestros reclamos –continúa el escrito–, pero no vamos a permitir que nos llamen desestabilizadores por ejercer un legítimo derecho a reclamar. Este reduccionismo no hace más que negar cualquier diferencia y anular la discusión política, la cual le aporta dinamismo al Movimiento Nacional Más allá del oportunismo de estas mezquinas minorías, los trabajadores llevaremos adelante nuestra movilización, en paz, con un único objetivo: que nuestro legítimo reclamo sea escuchado por la Presidenta de la Nación”.

Por último, advierte que “la CGT no va a permitir bajo ninguna circunstancia que la protesta social sea criminalizada y que las huelgas sean caratuladas como extorsión a la democracia ni que nuestro accionar se asocie al chantaje. El miércoles los trabajadores organizados una vez más en la histórica plaza levantaremos nuestra voz contra la injusticia”.